Planetamedia, blog de un emprendedor de Internet    Blog de Miguel A. Díez Ferreira, emprendedor de Internet y periodista digital
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sábado, enero 13, 2007

La Web 2.0 en España

Tras analizar en los últimos artículos el éxito de las redes sociales y la Web 2.0 durante 2006, y las razones de su auge, tocaba analizar la situación de este tipo de sitios web en España. Y la verdad es que el panorama no puede ser más desolador.

Aunque pudiera parecer lo contrario cuando uno lee ciertos blogs y sitios de noticias dedicados a temas tecnológicos y online, la realidad es que en España apenas hay proyectos serios de lo que podríamos llamar Web 2.0. Y cuando digo serios me refiero a proyectos empresariales originales, capaces de competir con las multinacionales, y con unos objetivos ambiciosos de desarrollo propio (y no de venta rápida a un tercero para pegar un pelotazo).

Desde luego hay muchos sitios web que tienen las características de Web 2.0. Por un lado, como es lógico, están las versiones españolas de los grandes sitios multinacionales. Pero eso no son proyectos españoles, claro.

Por otro, están surgiendo de forma vertiginosa proyectos denominados mashups, es decir, sitios basados en servicios de terceros mediante APIs de uso público. Aunque en este tipo de webs sí que hay algunos proyectos originales y muy creativos, por su propia concepción tienen un crecimiento e importancia limitada: suelen ser fáciles de copiar y dependen de la generosidad de terceros que, a la larga, exigirán algo a cambio o incluso podrían cancelar el proyecto a su antojo en cualquier momento con sólo cerrar los APIs.

Por último, hay una enorme cantidad de sitios web independientes (o no) que son copias, clones casi exactos, de los sitios de más éxito a nivel mundial que resultan fáciles de copiar, como por ejemplo los agregadores. Ahí están los Menéame, Dalealplay, Negóciame, Fresqui, eConozco, etc., todos ellos clones de sitios web norteamericanos. Aquí se puede encontrar un directorio de muchos de los proyectos españoles autodenominados Web 2.0 que existen en la actualidad y resulta fácil comprobar la gran cantidad de clones existentes.

Pero todos estos clones tienen escasas posibilidades de éxito en el futuro (tener audiencia en un momento dado no significa tener éxito), dado que también son muy fáciles de copiar y previsiblemente quedarán pronto superados por los avances tecnológicos de los servicios originales y por la potencia de sus marcas, unidas casi siempre a grandes portales como Google, Yahoo o MSN. Pero lo más grave es que se trata de eso, de simples clones, la mayoría de los veces sin ningún interés o capacidad por aportar algo distinto o novedoso al original, sin mejorarlo en lo más mínimo. Lo normal es que la versión clonada sea incluso peor que el original.

Lo que se echa de menos, y resulta tan desolador, es la práctica inexistencia de proyectos realmente originales de origen español. No digamos de proyectos con capacidad de competir a nivel internacional. Si unimos a eso la triste situación de los grandes portales nacionales, el panorama online en España aparece totalmente dominado por multinacionales extranjeras.

Y lo triste es que en nuestro país hay un gran conocimiento acumulado y una enorme cantidad de emprendedores que podrían centrar sus esfuerzos en proyectos realmente propios. Pero faltan voluntad, sacrificio y ganas de innovar: es más fácil y rápido copiar a otros, y esperar que a uno le toque la lotería en forma de compra por un gran grupo de medios o por un portal. Es más fácil optar al pelotazo que crear una empresa con verdadera voluntad de permanencia.

Habrá quien diga que la culpa es la falta de inversores. Pero eso son excusas, porque crear un proyecto Web 2.0 (o de otro tipo) es muy barato y con niveles de riesgo muy bajos, y si el proyecto es realmente bueno no es complicado encontrar dinero hoy en día. No es un problema de dinero, es un problema de falta de ideas. Ojalá 2007 traiga cambios en ese sentido y empecemos a ver de nuevo buenos proyectos en España. Nos hace falta.

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miércoles, enero 10, 2007

OT: Póngame una firmita... digital

En los últimos tiempos (Navidad, rebajas...) vengo observando con estupor cómo en algunas tiendas o centros comerciales se le exige al cliente que paga con tarjeta que, en vez de firmar un recibo de papel (que es lo habitual), firme sobre un dispositivo digital. Ese dispositivo digital recoge la forma del cliente en forma de bits y (supuestamente) la compara con la firma oficial que tiene el banco para comprobar su validez. Digo supuestamente porque a mí nadie me ha informado de lo que se hace con esa firma, pero pensando en positivo, he de suponer que ésa es la razón.

Esto, que en teoría podría parecer un avance en materia de seguridad ante el hipotético robo de una tarjeta de crédito, a mí personalmente me da repelús. Tanto, que he tomado la decisión de pagar siempre en metálico en este tipo de tiendas o, si no llevo dinero suelto, optar por irme a una tienda con el sistema tradicional del papelito.

Habrá quien diga que mi actitud raya en lo paranoico y que con el sistema digital se ahorra papel y por tanto árboles, pero a mí me transmite muy poca seguridad el aparatito en cuestión.

¿Quién me dice que el sistema no está almacenando mi firma y que no puede ser utilizada en el futuro por el comercio sin mi consentimiento? Al ser digital, puede ser reproducida hasta el infinito sin que yo me entere.

Pero, además, ¿quién me garantiza que no se pueda hackear el aparato o incluso el ordenador del comercio? ¿Quién me asegura que los dependientes no tienen acceso a esa información y que los delincuentes puedan hacerse fácilmente con una bonita colección de firmas digtalizadas junto con los números de las tarjetas de crédito?

Si algo así ocurriera y una banda criminal consigue los números y las firmas, no habría forma posible de reclamar por el uso indebido de las tarjetas, al ir asociadas a la firma legal y autentificada.

¿Acaso no basta con comprobar el DNI del comprador y su firma (en un papel) con la del propio documento y la de la tarjeta? En mi opinión eso debería ser más que suficiente para garantizar la seguridad, sin necesidad de recurrir a la digitalización de las firmas, mucho más peligrosa e insegura en mi opinión.

Pero, además, ¿acaso mi firma no está sujeta a la protección de datos de carácter personal? Cuando un comercio exige (porque además lo exigen, no hay opción alternativa) una firma de este tipo no informa al cliente del uso que se va a dar a esa información digitalizada, ni obliga a firmar un documento legal adicional con las condiciones de uso y rectificación que son normales con cualquier otro dato personal, según la legislación de protección de datos.

En mi opinión, la Agencia de Protección de Datos debería tomar cartas en el asunto para garantizar a los ciudadanos el control y buen uso de este tipo de dispositivos, exigiendo al comercio los adecuados sistemas de control y seguridad, la formación de los empleados y la selección adecuada de los mismos según estrictos criterios de seguridad. Y si todo esto es muy caro, muy complicado o imposible de llevar a cabo, prohibiendo el uso de este tipo de sistemas.

Pero alguien debería hacer algo. Porque mucho controlar la Red y sus datos, y luego algo tan delicado como es la firma asociada a una tarjeta de crédito se deja al albur y buen hacer de un comercio y sus empleados (casi siempre con una baja cualificación profesional, ya que son simples cajeros o cajeras sin formación específica), sin aparentemente ningún contro legal (ojalá alguien me diga que me equivoco y todo está controlado).

¿O soy demasiado paranoico?

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domingo, enero 07, 2007

Las razones del éxito de la Web 2.0

En los últimos artículos vengo hablando de la Web 2.0 y de su explosión durante 2006. Pero, ¿a qué se ha debido este éxito? ¿Se trata de un éxito real o hay algo de burbuja en todo esto? ¿Qué causas subyacen en este movimiento?

Voy a intentar resumir las razones que creo han causado este éxito (no tan repentino como podría parecer) de las redes sociales, antes conocidas como comunidades virtuales. Las razones más importantes son:

* Participación y sentimiento de pertentencia: este tipo de redes sociales ofrecen a los usuarios la posibilidad de sentirse parte del sitio web, de ser partícipes de su construcción y crecimiento con la inclusión de sus contenidos o participando incluso en la propia definición y mejora del proyecto. Esto es especialmente importante en el caso de los early adopters o innovadores y de los líderes de opinión, que son los que atraen a la gran masa de audiencia al convertirse en prescriptores.

* Lenguaje informal, más juvenil: la Web 2.0 utiliza un tono desenfadado, moderno, "cool", que atrae al público más joven (y más tecnófilo), frente a los sitios web oficiales o a los de medios tradicionales.

* Apoyo de los medios tanto online como offline: la "cultura del garaje" convierte en héroes a los creadores de este tipo de sitios, ya que surgen de prácticamente la nada (universidades, garajes, talleres, casas...) y en muy poco tiempo se convierten en iconos populares por conseguir batir sólo con su imaginación y tesón a las grandes empresas del sector. En realidad, ya desde los años 90 se utilizó esta imagen como herramienta de marketing personal y empresarial. Con la Web 2.0 sigue ocurriendo, con proyectos que comienzan con millones de dólares de inversión y con experimentados ejecutivos y a pesar de eso pretenden haber surgido de esa cultura del garaje. En cualquiera de los casos, hay muchos proyectos Web 2.0 que consiguen gran repercusión pública debido a su innovación. Lo normal es que el "buzz" empiece en los blogs y foros de la Red y acabe saltando a los medios tradicionales, que es cuando se produce la gran expansión de los proyectos y su conocimiento por el gran público.

* Dejación de los grandes medios tradicionales: los diarios y otros medios offline, salvo contadas excepciones, no han permitido hasta hace bien poco la participación de los internautas en sus versiones digitales, y casi siempre la limitan de algún modo (censura previa, comentarios cerrados, etc.); los usuarios terminan por busca alternativas en otros sitios web para poder expresarse.

* Dejación de los grandes portales de Internet: los grandes sitios web que crecieron a finales de los 90 abandonaron durante la crisis .com el desarrollo de comunidades virtuales por dos razones: la mala imagen que generaban (chat y páginas personales sobre todo) y la gran dificultad de rentabilizarlas. El hueco ha sido aprovechado por millares de jóvenes y revolucionarios emprendedores que han dado un vuelco al sector.

* Nuevas marcas: la novedad siempre es bien recibida, especialmente entre los más jóvenes, que buscan sus propias marcas y códigos para diferenciarse de sus mayores y de las marcas de estos.

* "Googlelización" de la Red: Google hoy en día se utiliza universalmente para navegar, por lo que la presencia en este buscador es vital para atraer audiencias. Aparecer bien posicionado en los resultados de búsqueda es la clave del éxito, y Google a través de su algoritmo parece estar beneficiando claramente a la Web 2.0: el algoritmo da mucha importancia a los links y, por tanto, este tipo de sitios que siempre tienen miles de enlaces cruzados se ven enormemente beneficiados. Dado que el resto de buscadores utilizan ya algoritmos similares al de Google, gran parte del éxito de tráfico de las redes sociales deviene de su excelente posicionamiento en las búsquedas. Un claso paradigmático es la Wikipedia: se haga la búsqueda que se haga es casi seguro que algún resultado suyo aparecerá entre los 10 primeros puestos. De hecho, todo sitio Web 2.0 que se precie nace ya pensado para poder garantizar un buen posicionamiento. (Que Google está beneficiando de forma consciente a este tipo de sitios web queda patente al ver lo que han publicado este año como palabras más buscadas del 2006, ya que no hay quien se lo crea).

* Ingente cantidad de contenidos: la propia filosofía de las redes sociales y la Web 2.0 hace que esos sitios web contengan millones de páginas generadas y mantenidas por los propios usuarios. Y todas y cada una de esas páginas terminar por aparecer en los buscadores potenciando el punto anterior, en lo que podría considerarse una cierta forma de spam en buscadores.

* Los avances tecnológicos: a pesar de la crisis del 2000 en el sector la tecnología no ha dejado de avanzar, y la verdad es que lo ha hecho a pasos agigantados. Las mejoras en Flash y Active X, el surgimiento de AJAX, los RSS, el podcasting, las increíbles mejoras en el ancho de banda, el abaratamiento de las conexiones y de los servidores de alojamiento web, la consolidación del software libre y la mejora general en los equipos de los usuarios, han hecho posible el surgimiento de posibilidades técnicas hasta ahora imposibles de plantear.

* Nulas barreras de entrada: este tipo de sitios son baratos de crear y mantener, lo que hace que la barrera de entrada sea pequeña: sólo se necesita imaginación, un conocimiento profundo de la Red, gran capacidad técnica y acertar con la temática y planteamiento del sitio web. Eso sí, muchos son los llamados pero pocos los elegidos, ya que hay miles de proyectos de este tipo y sólo unos pocos consiguen la atención del gran público.

* El dinero no importa: los ingresos hasta ahora no han importado demasiado a la hora de valorar el éxito de estos proyectos, lo que ha facilitado la expansión de sus marcas y su venta a terceros o la llegada de inversores. Se da por hecho que si consiguen un gran volumen de audiencia tarde o temprano llegarán los ingresos. En cualquier caso los anuncios de texto de Google Adsense y similares hacen que haya ingresos desde el primer día, facilitando el mantenimiento de líneas de ingresos sin necesidad de contar con equipos comerciales. Con Adsense, realmente a más tráfico más ingresos, pero eso no quiere decir que sólo con eso se puedan cubrir todos los costes de algunos de estos proyectos.


Todo este caldo de cultivo y el renacer publicitario de la Red en los últimos dos años ha sido el fermento ideal para el boom de las redes sociales y la Web 2.0. Desde luego es toda una revolución, pero como ya ocurriera en el 2000, posiblemente estemos ante una pequeña burbuja y tengamos que asistir en el futuro a una reconversión de este sector. Al final sólo los más grandes, los más rápidos y los más rentables podrán sobrevivir. Pero sin duda alguna Internet ya no volverá a ser igual. Afortunadamente.

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viernes, enero 05, 2007

Los primeros problemas legales de Youtube

Era cuestión de tiempo. Y de lógica. En cuanto Youtube ha sido absorbida por una gran empresa como Google, han empezado los problemas. En este caso en forma de orden de cierre de la página a exigencia de un juez brasileño, debido a la existencia en el sitio web de un vídeo de la ex novia de Ronaldo, Daniella Cicarelli, en actitud cariñosa en una playa con su actual novio.

La modelo brasileña y el chico en cuestión presentaron una demanda exigiendo la retirada del vídeo y el pago de una indemnización por valor de 116.000 dólares por día de visibilidad online. YouTube retiró los archivos, pero los internautas han vuelto a publicarlo una y otra vez. Y veo difícil que Youtube consiga realmente evitar la publicación de ese vídeo.

Este tipo de problemas con empresas recién compradas es algo habitual. Mientras los proyectos o empresas son pequeños o independientes no suele pasar nada aunque sus actividades rocen la legalidad, pero en cuanto esas pequeñas empresas crecen de forma muy relevante y, sobre todo, si son absorbidas por grandes multinacionales, los efectos no se hacen esperar en forma de demandas, quejas, críticas, etc..

Mientras Youtube fue un proyecto independiente no ocurrió gran cosa, a pesar de su enorme crecimiento, porque todo el mundo veía el web con simpatía. Pero pertenecer a un gigante como Google es otra cosa: estás mucho más visible, mucho más expuesto, y además te impacta la antipatía que la empresa compradora pueda generar. Y en los últimos tiempos Google se ha ganado la antipatía de muchos. De demasiados.

La demanda en sí vuelve a generar dudas sobre el modelo en el que se basa Youtube y sus clones, así como algunos otro servicios de la llamada Web 2.0 (como Flickr, por ejemplo, aunque a menor escala). Basar todo el contenido del sitio en vídeos subidos por los usuarios tiene un riesgo legal triple y muy evidente:

* Problemas con los derechos de autor
Es decir, gente que sube vídeos al sistema sin tener los derechos de los mismos ni ser autores: películas, anuncios, vídeos musicales, documentales, cortometrajes, programas de TV, series... Este es un problema grave para Youtube y la industria parece estar presionando fuerte a la compañía para encontrar una solución. Según parece se han puesto a crear un filtro de contenidos piratas pero, ¿funcionará realmente?

* Problemas con el derecho a la intimidad de las personas
Ahora todos los móviles tienen cámara de vídeo y el número de grabaciones obtenidas sin consentimiento se multiplica de forma exponencial. Y no sólo en el caso de personajes "públicos" como la Cicarelli, si no también en el caso de personas anónimas que han sido grabadas sin saberlo o que, aún sabiéndolo, no han dado su permiso para hacer pública su imagen. Hablo de vídeos de novios enfadados que publican un vídeo "caliente" de su novia (o al revés), o de un vídeo de alguien en su casa (o en una fiesta) en una situación embarazosa, etc.. Los ejemplos pueden ser millones. No digamos de la gravedad del caso si el problema tiene que ver con niños, especialmente protegidos ante este tipo de intromisiones. ¿Cómo podría controlarse esto?

* Problemas con contenidos ilegales
Vídeos sobre cómo hacer una bomba o con apología del terrorismo, las drogas, nazismo, amenazas a personas concretas, snuff, porno infantil, etc..

Youtube es un servicio realmente maravilloso del que soy usuario casi desde su inicio, pero aún nadie nos ha dicho cómo se va a enfrentar a estos problemas, que sin duda van a ir en aumento. Es materialmente imposible controlar todo lo que se publique en el web, con decenas de miles de vídeos nuevos cada día.

No creo que la exigencia del juez carioca lleve a nada, pero seguro que no será la última demanda ni la más importante.

Así que Youtube (y todos sus clones) deberían ir pensando cómo van a solucionar el problema. Porque el problema no es un vídeo en sí (Youtube no es responsable del contenido, ya que sólo lo almacena, y sólo podría ser castigado en caso de no eliminar el contenido ilegal en cuanto llegue a su conocimiento), si no los miles de copias de ese vídeo que pueden subir los usuarios interminablemente según los vayan borrando los empleados de Youtube.

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martes, enero 02, 2007

Los orígenes de la Web 2.0 o nada nuevo bajo el sol

Como comentaba en mi último artículo, la Web 2.0 y las redes sociales han sido las indudables protagonistas del 2006 en la Red. Pero, ¿ha sido este éxito tan repentino como parece? ¿Cuáles son los orígenes de este movimiento?

Conviene aclarar que esto de las redes sociales y de la participación de los usuarios no es algo que haya surgido en los dos últimos años con la llegada de los Youtube, Wikipedia, MySpace y demás.

En realidad este movimiento participativo nació con la propia web. Ya desde los mismos inicios hubo servicios online en los que la participación de los usuarios era clave. Desde las originarias BBS hasta las antiguas páginas personales, pasando por los chats, foros de debate, newsgroups, etc.. En resumen, la Web 2.0 no es otra cosa que una evolución de lo que se dio en llamar en los años 90 "comunidades virtuales".

Ya entonces se vio el enorme potencial de audiencia que tenían este tipo de servicios, y se produjo un movimiento similar al que se está dando ahora. Nadie parece acordarse hoy de la fiebre de compras y el enorme crecimiento de audiencia que se produjo a finales de los 90 alrededor de los servicios de comunidad, justo antes del estallido de la burbuja .com (¡¿casualidad?!).

En aquellos años, claro, las marcas y nombres eran otros. Pero el fenómeno era exactamente el mismo.

En cuanto a las páginas personales, entonces eran marcas como Geocities, Tripod o Angelfire los protagonistas. Sus servicios podrían definirse como los orígenes de los blogs (que no son otra cosa que páginas personales evolucionadas, con herramientas de publicación y actualización más sencillas y por tanto más populares) y de servicios como MySpace y similares.

Geocities fue adquirida por Yahoo en enero de 1999 por 3.000 millones de dólares (frente a los 1.300 que ha pagado Google por Youtube, ¡menuda diferencia!) y Tripod y Angelfire absorbidas por Lycos en el 98(entonces en plena guerra con Yahoo por la hegemonía mundial, de forma similar a como hoy Yahoo pelea con Google, y curiosamente usando las mismas armas). No conviene perderse cómo Lycos anunciaba esas compras en nota de prensa oficial.

Por supuesto, estos movimientos también tuvieron su reflejo en España. Ya.com lanzó en el 2000 Espacio.ya.com (ideado y diseñado por el equipo de servicios y comunidades de ese portal, dirigido por un servidor, por cierto ;-D), Terra potenciaba su servicio de páginas personales y Lycos España apostaba a tope por Tripod.

Todos estos servicios aún existen y aún cuentan con excelentes índices de audiencia. Su problema ha sido otro: nadie ha sido capaz en todos estos años de rentabilizarlos. Se ha intentado mediante la publicidad y los servicios de pago, pero no ha habido manera. Así que todas esas marcas y servicios fueron poco a poco quedando abandonados a su suerte: no se actualizaban, no se incorporaban novedades ni mejoras y se vieron desplazados por nuevas marcas y tecnologías más avanzadas (como los blogs).

Pero las páginas personales que se crearon entonces por los usuarios siguen ahí, en el eter de la Red, como bien saben portales españoles como Terra, el propio Lycos y Ya.com, que en un porcentaje muy importante aún viven del tráfico que aún generan sus antiguas páginas personales.

Pero las páginas personales son sólo una parte del gran entramado de servicios de comunidad que había hace unos años. Hay mucho más.

Por ejemplo, hoy apenas se habla de los chats, pero desde siempre han sido de los servicios más utilizados de la Red y han generado gran cantidad de audiencia. Algo que sigue ocurriendo hoy día, como demuestra el alto tráfico de portales como Ozú, que vive en un porcentaje importante de su chat, o los chats de Ya.com, Lycos España y Terra, también de los más activos junto al independiente IRC Hispano. De hecho, la palabra más buscada en Yahoo! España en 2006 fue, precisamente, "chat".

Y los chat también tuvieron su momento de gloria a finales de los 90, por ejemplo cuando Ya.com adquirió el portal de chat líder del momento, Inforchat, por unos 2.000 millones de las antiguas pesetas, algo más de 12 millones de euros.

Pero entonces, ¿por qué los chats no se consideran como parte de la Web 2.0 y por qué no se habla de ellos? Las razones son variadas, pero podrían resumirse en las siguientes: los chats tienen mala fama y casi nadie quiere verse relacionado con ellos; han sido muy difíciles de rentabilizar; no han avanzado tecnológicamente demasiado; sus conversaciones no quedan registradas y, por tanto, no se pueden enlazar ni ser consultados en los buscadores. Y sobre todo, no están de moda.

Podríamos decir que la evolución de los chats han sido los servicios de mensajería electrónica e incluso Skype. Pero siguen muy vivos aunque nadie hable de ellos.

El otro gran servicio de comunidad de aquellos años eran los foros, surgidos como evolución de las conversaciones de las BBS y de las newsgroups de Usenet pero en versión web. Los más famosos en España a finales de los 90 eran los de Terra y Ya.com. Incluso hoy en día siguen tremendamente activos, como en el caso de grandes foros de debate como los de Invertia o Forocoches. El problema de los foros, como en el caso de chats y páginas personales, fue la escasa capacidad de rentabilización. Y de ahí su relativo ocaso, al menos informativamente hablando.

Relativo, porque aunque siguen siendo enormes focos de audiencia, los más novedosos han evolucionado a servicios más completos como MySpace, Yahoo! 360 o MSN Spaces, todos ellos considerados Web 2.0 y mucho más de moda en este momento.

Entonces, la participación de los usuarios y la llamada Web 2.0 no es algo tan nuevo. En realidad son servicios que ya existían y que ya tuvieron su edad dorada, pero las comunidades virtuales han vuelto con nuevas marcas y tecnologías más avanzadas, quizá esta vez para quedarse. Desde luego ahora son servicios mucho más completos, competitivos y atractivos, pero las grandes dudas de entonces persisten ahora: ¿serán capaces sus responsables de rentabilizar estos servicios? ¿Conseguirán los grandes portales recuperar sus inversiones en compras y en desarrollos tecnológicos? ¿Se podrán controlar los problemas legales (derechos de autor, contenidos ilegales, abusos...) inherentes a los contenidos generados por los usuarios?

En mi opinión sí, esta vez se conseguirá (aunque quizá no en todos los casos). La razón es que ahora el mercado publicitario online está mucho más maduro, puede generar muchos más ingresos, y los anuncios de texto basados en clic (como Google Adsense) son perfectos para este tipo de servicios. Pero esperemos que esta vez se haya aprendido de los errores del pasado y no volvamos a pasar por una nueva burbuja. Por el bien de todo el sector.

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